Una pieza que juega con la luz desde la sutileza. Este jarrón de vidrio translúcido revela una presencia ligera y etérea, donde la transparencia deja que el entorno forme parte de la pieza.
Su superficie captura reflejos suaves y matices cambiantes a lo largo del día, creando una sensación de calma y amplitud. Minimalista pero lleno de intención, acompaña las flores, las ramas o incluso el vacío con la misma elegancia silenciosa.
Es un objeto que no invade el espacio, sino que lo respira.
Cada pieza es única, con ligeras variaciones que celebran el trabajo artesanal del vidrio.
Ideal para espacios que buscan ligereza, luminosidad y una belleza sutil que permanece.