Una pieza que guarda símbolos y silencios. Este platón, elaborado en barro y trabajado con técnica al negativo, revela formas rituales que emergen entre contrastes de café oscuro y rojo profundo.
Cada trazo parece descubierto más que dibujado, como si la imagen hubiera estado ahí desde siempre. La superficie, rica en matices, crea un diálogo entre sombra y color que invita a observar con pausa.
Es una pieza que trasciende lo funcional, convirtiéndose en un objeto cargado de significado y presencia.
Cada platón es único, con variaciones que celebran el gesto, la técnica y la memoria.
Ideal para espacios que buscan profundidad, simbolismo y una estética que conecta con lo esencial.